Trekking por Mauritania: Desde Oudane a Chinguetti, ciudades Patrimonio de la Humanidad
Una experiencia única e irrepetible. Este era nuestro sentimiento cuando terminados el trekking.
También el saber que para disfrutar hay que saber sufrir, pero una vez pasado ese sufrimiento es inolvidable lo que hemos disfrutado en este trekking.
Fue más duro de lo que pensábamos: calor durante el día, frío por la noche, y el suelo, el firme, andar sobre la arena, hundiendo los pies en la arena para ir avanzando. Pero bueno, hoy ya lo tenemos olvidado.
Nos cabe el honor de haber sido
las primeras personas del estado español en haber realizado este trekking,
según nos manifestaban sus gentes en ambas ciudades y extrañados de nuestra presencia,
habituados a senderistas franceses, y algún alemán o belga para realizar esta
travesía andando entre ambas ciudades.
Un recorrido en Mauritania que
une las dos grandes ciudades caravaneras del Sahara, Ouadane y Chinguetti, y
ambas reconocidas como Ciudades Patrimonio de la Humanidad.
Hablar de Mauritania es hablar
del desierto. El país se encuentra dominado por el desierto del Sahara que
ocupa casi la totalidad del territorio, a excepción de una estrecha banda
litoral, donde se encuentran casi todas las ciudades importantes del país:
Nuakchot, Nuadibú, y la franja del Sur, en sus fronteras con Senegal y Malí...
Las principales ciudades del interior son Tidjikja, Atar, Chingueti, Oudane,
etc. Es un país eminentemente llano, con mesetas saharianas en El Adrar con una
altitud media de 500 metros sobre la que realizamos el trekking. Para hacerse una idea el monte Kediet Ijill,
también conocido como monte Ijill, es la montaña más alta de Mauritania, con
915 m de altitud.
La inmensidad del erg Ouarane, un
verdadero mar de dunas, impone respeto y contemplación... este trekking, que
parte de la ciudad caravanera de Ouadane, se infiltra en la inmensidad del
universo sahariano, desde el oasis hasta el campamento, y es al ritmo de los
camellos que esta odisea, salpicada de numerosos encuentros, nos permite
descubrir Chinguetti, una ciudad-biblioteca, cuyos minaretes se alzan de
repente en la distancia en el recodo de una duna. Una inmersión total en los
grandiosos paisajes del Adrar, conociendo a los nómadas y descubriendo las
ciudades llenas de historia que son Ouadane y Chinguetti, ambas en la lista del
Patrimonio Mundial de la Unesco.
Participantes
Como otras veces a este tipo de
viajes, vamos acompañados por Mikel y Emi., esta vez con la salvedad que en
principio vamos sólo nosotros cuatro.
Guías
acompañantes
Para la travesía por el desierto
contamos con la presencia necesaria, de estas cuatro personas: Tachevin,
ayudante y joven sobrino del experto conocedor del desierto, Chedad, que
lo vemos a la derecha, nacido en Oudane, y que empezó cuidando cabras que le
inició en el conocimiento del desierto y sus rutas, que sólo con su gps mental,
nos guió por el mismo. Nos comentaba que él sabía el camino por el color de la
arena y las plantas que en él crecían, y que era capaz de realizarnos un
recorrido de 600 kilómetros por el desierto y llevarnos hasta Tiyikya.
En el centro, junto a Tachevin,
nuestro comunicador en castellano, Samah, que también era su primer
viaje y su primer empleo como guía, y junto a él nuestro cocinero durante el
trekking, Selmo.
La logística se contemplaba con
cuatro camellos que transportaban todo el equipo necesario para la realización
del trekking y nuestros equipajes.
Los otros
acompañantes
Aquí estamos junto con Jamal, gerente
y propietario de AMATLICH TOURS, que nos acompañó en las jornadas de
acercamiento al inicio del trekking y las finales de regreso a Nouakchott,
junto con los chóferes de los dos 4x4 de logística, Mohamed y Ahmed.
Contratamos este trekking con AMATLICH TOURS, directamente en origen, ya que aquí ninguna agencia lo ofrecía tal y como nosotros lo queríamos.
Le Gérant: Jamal Abderrahmane . WhatsApp: 00222 43554337 Site-web: www.amatlichtours.mr
NUESTRO
TREKKING DE OUDANE A CHINGUETTI
Y desde aquí partimos hacia este
inolvidable trekking entre dos ciudades patrimonio de la Humanidad como son
Oudane y Chinguetti.
Nos esperan 6 días de fatigosas
caminatas por el desierto, con mucho calor durante el día y frío por las
noches, durmiendo prácticamente a la intemperie.
Según nos comentan los curiosos
que llegan donde nosotros para vernos partir, somos los primeros españoles que
realizamos este trekking. Los mismos comentarios a nuestra llegada a
Chinguetti. Es habitual que este trekking lo realicen franceses, algún alemán y
algún belga, pero tampoco de forma masiva, pues lo habitual es realizarlo en
4x4, dada la dureza del mismo como pudimos comprobar.
UN DIA DE
TREKKING
Lo habitual es levantarse al
alba, en nuestro caso sobre las 6,30h de la mañana, en que oyes a nuestros
acompañantes trajinar con los utensilios para preparar el desayuno, aunque
antes para las 6, se levantan para sus rezos. Y tras desayunar, recoger el
campamento e iniciar la caminata, siempre detrás de los camellos y los
camelleros quien imponen su ritmo para un estricto cumplimento de horarios. Así
que entre las 8 y 8,30h estás ya andando.
A media caminata de la mañana,
una breve parada en especial para que los camellos orinen según nos explicaron.
En estas paradas te dan dátiles para recuperar calorías.
A mediodía, sobre 11,30 a 12,
parada para comer y descanso de todos incluidos los camellos. Se descarga todo
de los camellos (en realidad son dromedarios) y se les deja a sus anchas para
que coman hojas de las acacias y otros matorrales. A los camellos les atan una
cuerda entre las dos patas delanteras para que no puedan irse muy lejos del
lugar de acampada.
Las comidas son básicamente
ensaladas frías de verduras y un ingrediente principal, arroz blanco, arroz
amarillo, fideos y o espaguetis cocidos, y patatas, que pueden acompañarse con
mahonesa de bote. A eso se añade el inevitable y reconstituyente té mauritano
servido en tres chupitos.
Entre las 15,30 y 16h, una vez
pasadas las horas de más sol, se vuelve a cargar todo en los camellos y se
inicia nuevamente la marcha hasta las 17,30h en que se cesa la caminata y se
elige por Chedad, jefe de los camellos, el sitio para pernoctar. Se descarga
previamente la carga de los camellos, y previa atadura de su patas delanteras
se les deja sueltos por los alrededores. Se inicia el montaje del campamento:
dos tiendas nómadas para nosotros y una tienda nómada para ellos. Hay que tener
en cuenta que para las 18,30h se hace de noche.
Como veis la carga y descarga
completa de los camellos se hace un par de veces al día, y lleva su tiempo, en
especial la carga.
Se buscan ramas secas por los
alrededores y se hace fuego donde cocinar y preparar tanto el té mauritano como
la cena de esa noche. Además, se aprovechas las brasas para preparar pan del
desierto que comeremos al día siguiente en el desayuno.
Las cenas son calientes, y
abarcan desde pollo guisado con verduras, espaguetis con verduras, cuscús con
verduras, lentejas…. Y claro el té mauritano.
Por precaución nuestro agua para
beber era embotellada que compramos en Oudane, aunque cuando se nos acabó antes
de finalizar el trekking, bebimos de su agua recogida de un pozo sin añadir
pastillas potabilizadoras, pues nos dio confianza el agua recogida.
Se duerme nosotros al menos,
dentro de las tiendas nómadas que son de tela fina, y lo haces en el propio
suelo sobre una esterilla fina, y sobre las 2 de la madrugada empieza una ola
de frío que hace necesario disponer de una saco de dormir y combatir dicho
frío.
Nuestros acompañantes mauritanos
duermen al aire libre, bien envueltos con su ropa y una manta, y pasan mucho
frío, mucho más que nosotros, pues están acostumbrados a temperaturas altas.
Días previos al inicio
Llegamos a Nouakchott la capital de Mauritania el día 5 muy de madrugada, después de enlazar dos vuelos, primero desde Madrid hasta Casablanca y luego a Nouakchott, que hicimos con Air Royal Maroc.
Tras unas breves horas de descanso en un hotel, partimos en dos 4x4 durante dos días hasta alcanzar la ciudad de Oudane donde empezaría nuestro trekking
Salimos de Nouakchottt, y
comenzamos a hacernos idea de dónde hemos venido: desierto, desierto, y más
desierto.
Recuerdo el dicho de “ancha es Castilla”, y aquí se queda corta la anchura. Toda una llanura de paisaje infinito de arena.
El desierto es fascinante e
imaginario. Vas fijándote a lo lejos en esa inmensidad y de repente imaginas
que estás viendo una persona en el desierto, y según avanzas y te vas acercando
te das cuenta que es tu imaginación que sólo es un árbol estático o un matojo
que ha crecido a lo alto, y esa situación se te da con otro tipo de
imaginaciones como animales……que finalmente son eso, vegetación.
Sí, de vez en cuando, ves
animales reales, como camellos, que realmente son dromedarios, y abundantes
rebaños de cabras. A veces te encuentras situaciones esperpénticas como unas
cabras viajando encima de una furgoneta, alguna a punto de caerse y hay que
llamar la atención de ellos al conductor.
Y llegamos sobre las 13h a Akjouit, donde comimos, y nueva rodada por aquellos caminos hasta alcanzar el Oasis de Azoiga, donde pasamos nuestra primera noche en el desierto, en un paraje inolvidable
Azoiga es un inmenso oasis,
casi treinta kilómetros de palmerales, bordeados por unas bellísimas dunas, que
a medida que el sol va descendiendo, van tomando un increíble color dorado.
En esta época del año, casi
nadie vive aquí, únicamente en la época de la recolección de los dátiles,
llegan a este lugar cientos y cientos de personas, a pasar un par de meses
recogiendo la fruta.
Este tipo de agricultura es
practicada por la población beduina, depende de la temporada de lluvias. Cuando
llueve, los nómadas cultivan frijoles y sandía blanca de forma primitiva.
Los frijoles y la sandía se consideran elementos esenciales de la vida nómada, hasta que llega el verano
Distancia: Nouakchott- Azougui:
352,42 km recorridos según GPS Mikel
Distancia: Azougui a Oudane: 286,34 km según GPS Mikel
Primer día del trekking
Día 07 de noviembre, martes:
Ouadane - Erg Ouarane
Programa previsto: Aquí
nos unimos al equipo de camellos cada uno tiene un camello para su equipaje,
luego salida hacia el erg Ouarane, en medio de una inmensa llanura arenosa que
precede a las dunas.
Vivaque bajo las estrellas o
en una tienda nómada
Iniciamos nuestra marcha hoy un poco tarde pues previamente hemos hecho la visita a la antigua ciudad de Oudane. Ya he comentado que la hora de salida habitual suele ser entre 8 y 8,30, pero hoy serían cerca de las 10,30h cuando empezamos el trekking
Ante nosotros se abre el infinito
desierto por el que caminaremos en los próximos seis días.
A lo lejos vemos un camello
solitario, pero nos aclara Samah que es una camella embarazada a punto de
parir, y que lo hacen en solitario, lejos de otros ejemplares.
Tras la brevísima parada
comentada ya para que los camellos orinen, y nosotros repongamos algo de fuerza
con unos dátiles, paramos finalmente después de 7,95 km para comer y descansar
y evitar las horas centrales de sol.
Luego continuamos nuestra camina
por el desierto y en el camino encontramos un pozo de agua
Por el camino, volvemos a
encontrarnos con las pequeñas calabazas que dicen son comida para los burros
Y finalmente, la parada para
terminar nuestro primer día de trekking, cenar y dormir hasta el día
siguiente., empezando por la recogida de leña para hacer fuego
Esa noche hizo mucho viento, y
las tiendas se desmontaron por el viento. Yo me desperté porque me cayó encima
de la frente uno de los hierros de apoyo, y del grito de dolor, enseguida
apareció Samah y sus acompañantes y arreglaron el desaguisado ocasionado por el
viento.
Esta primera noche empezamos a
sentir el frío nocturno del desierto que nos hizo usar ya los sacos de dormir
que habíamos llevado.
La zona de acampada fue en la
zona del lugar previsto: Erg Ourane
Erg Ouarane
El inmenso mar de dunas (erg)
de Ouarane, que se extiende durante más de 800 kilómetros entre Mauritania y
Argelia, serpentea entre contrafuertes y mesetas rocosas, oasis donde despuntan
las palmeras y viejas ciudades caravaneras atrapadas por el desierto que aún
guardan reliquias en sus bibliotecas únicas, como Chinguetti o Ouadane.
Ya no hay caravanas
inacabables cruzando las montañas de arena en ese rincón del Sahara, pero en
Ouarane siguen atravesando las dunas y bebiendo en los oasis los últimos
nómadas del desierto, acompañados de sus camellos y cabras, guiados por su
mirada antigua.
En Mauritania, entre la arena
y la piedra, con el viento todavía se escucha el rumor del pasado.
Ouarane es una colina en Mauritania
y tiene una altitud de 482 metros.
Segundo día del trekking
Día 08 de noviembre,
miércoles: Oasis de Tanouchert
Programa previsto: En
un laberinto de pequeñas dunas sembradas de esparto, nuestra caravana prosigue
su camino hacia el bellísimo oasis de Tanouchert donde las altas palmeras dan
una apreciable sombra. Encuentro con los nómadas semisedentarios de estas
regiones.
Vivaque bajo las estrellas o
en una tienda nómada
“A toro pasado” como se suele
decirse, nos dimos cuenta que por la distancia recorrida este día habíamos
hecho kilómetros de más, para compensar los que habíamos hecho de menos el
primer día por la tardanza en la hora de salida.
Esta etapa aparte de larga fue
espectacular por los paisajes de dunas que vimos y atravesamos. Siempre detrás
de los camellos nuestra imaginación nos hizo creer que éramos participantes de
la cabalgata de los reyes magos
La dunas van adquiriendo sus
formas caprichosas según los vientos
Pero según nos alejamos de las duras de Ouradane, vuelve la planicie eterna del desierto
La parada para comer la hicimos
sobre las 12,37h y cuando llevábamos ya 15,21 km andados.
En esta etapa vimos una planta
abundante el esparto y también algunas acacias
Y a lo lejos divisamos un pozo de
agua según nos señalaron nuestros acompañantes
Y como casi siempre, sobre las
17,30h llegamos al Oasis de Tanouchert.
Oasis de
Tanouchert
Y es que el oasis de Tanouchert
es un lugar muy especial, escondido entre altas dunas que le protegen de los
vientos del Harmattan, donde la sombra de las palmeras es agradable, el agua
fresca, los dátiles exquisitos.
Como nuestro campamento iba a
estar en las afueras del oasis, a unos 500-600 metros, fuimos primero a visitar
el oasis.
Sus pobres casas estaban bien
habitadas como pudimos observar
También vimos la existencia de un albergue en chozas de paja alojan a los turistas.
No hay una fuente de agua obvia; en su mayoría, el agua parece ser bombeada desde e subsuelo
Y tienen huertas, que nos
enseñaron muy orgullosos. Es un espectáculo extraño ver zanahorias y lechugas
creciendo en medio del desierto del Sahara.
Más allá hay un bosque de
palmeras y más allá el mar de arena.
Luego nos enteramos del porqué. Cuando estábamos ya en las tiendas para dormir, nos avisó Samah de que ellos se iban al oasis a ducharse y si no nos importaba quedarnos solos allí. Nos entró un poco de risa claro, dejarnos solos en aquel desierto, pero no nos importó. No sólo debió ser a ducharse si no también a cenar porque en el campamento no lo hicieron, y cuando horas después les oímos llegar parece que venían contentos por el tono de sus voces.
Tercer día de trekking
Día 09 de noviembre, jueves:
Tanouchert - Oued R'Kawya
Programa previsto: Precioso
escenario en las inmensidades saharianas donde el mar de arena se despliega
hasta el infinito. Aquí y allá, algunas acacias alteran su verde más oscuro, el
color de las dunas varía del amarillo más pálido al naranja más profundo.
Llegada al wadi de R'Kawya, un lugar privilegiado perdido en medio de la nada,
donde montaremos nuestro vivac a la sombra de las acacias.
Vivaque bajo las estrellas o
en una tienda nómada
Por la mañana cuando nos
levantamos, como se conocía nuestra estancia en esa zona, nos estaban esperando
dos señoras del oasis a fin de vendernos algunas de sus mercancías: figuras de
camellos, bisutería, tambores pequeños…Esperaban pacientemente entre los
camellos dispuestos para ser cargados con el campamento y nuestros equipajes.
Iniciamos nuestra caminata y nos
dirigimos hacia otro mar de dunas que se veían a lo lejos
Y allí, un paso entre rocas que
distorsionaban un poco el paisaje arenoso
A lo lejos el horizonte se
mostraba difuso, y se podía apreciar una posible tormenta de arena que impedía
una buena visión del horizonte
Algunas acacias en el camino
parecían reverenciar al desierto, fruto de su inclinación por los vientos que
asolan continuamente esta zona desértica
En esta etapa se produjo la
lesión de nuestro guía intérprete Samah, con una fuerte ampolla y dolor en la
planta del pie, producto de su falta de costumbre de caminar no sólo por el
desierto si no grandes distancias diarias.
El caminar por las arenas del
inmenso desierto te hace sentir más pequeño, que en definitiva tú también eres
un grano o varios de arena
Paramos a comer sobre las 12,25h
cuando llevábamos 11,37 kms realizados
Después de comer y tras el
oportuno descanso y dar esquinazo a las horas centrales del sol, continuamos
nuestra marcha hacia nuestro destino de pernoctación Qued R´Kawya
Qued, wad o ued (en francés, oued), es un
término árabe para referirse a un valle o río seco que se encuentran
generalmente en zonas desérticas, con pendientes suaves y casi planas, por el
cual solo discurre agua en la temporada de lluvias.
En nuestro caso nos esperaba una
zona con muchas acacias
Y así se veía la puesta de sol
desde el interior de la tienda nómada donde pernoctamos
Cuarto día de trekking
Día 10 de noviembre,viernes:
Oued R'Kawya - El Mezrougat
Programa previsto: Los
cordones de dunas se suceden hasta el infinito... a veces arena blanca, a veces
arena amarilla, nos conducen al corazón del macizo de Adrar donde las inmensas
dunas de El Mezrougat, a veces teñidas de rosa, nos invitan a subir al vivac.
Vivaque bajo las estrellas o
en una tienda nómada
Empezamos nuestra andadura por el
desierto, y en nuestro horizonte vislumbrábamos acacias en abundante
vegetación.
Este iba a ser un día muy duro
tanto por el calor como por el terreno arenoso blando que nos tocaría pisar.
Puede equiparse a andar sobre una buena capa de nieve.
Y como todos los días detrás de
los camellos y los camelleros.
Se conoce que ha debido llover
recientemente por esta zona, pues nos encontramos naciendo pequeñas florecillas
blancas en la arena del desierto
A unos pocos cientos de metros
vemos una camella con su cría nacida pocos días antes
Y también nos topamos con restos
óseos de camellos que mueren en estos contornos y son devorados por aves como
buitres que llegan desde kilómetros de distancia
Paramos para el descanso y comida
sobre las 11,30h cuando llevábamos 12,37 km.
Durante la comida salió un fuerte
viento que nos llenó de arena nuestros platos.
A veces también te encuentras con
suelo duro, producto de que cuando llueve en algunas zonas se estanca el agua,
y tarda varios días en secarse o evaporarse y esa arena se solidifica. Estas
zonas tienen un peligro para los que vamos detrás, y es que aquí no dejan
marcas las huellas de los camellos y es difícil seguir el rastro, teniendo que
estar más atento en el horizonte para ver por dónde va la caravana.
Y llegamos al destino para dormir
y dar por terminada esta jornada.
Afâm el Mezrougât
es una duna y está situada en Adrar, Mauritania. La elevación estimada del
terreno sobre el nivel de las focas es de 497 metros. Variantes de ortografía
para Afâm el Mezrougat o en otros idiomas: Afâm el Mezrougat, Afam el
Mezrougat, Afâm el Mezrougat, Afâm el Mezrougat.
Sus grandes dunas
longitudinales, llamadas Alab, se alzan en la dirección del viento
predominante.
Quinto día de trekking
Día 11 de noviembre,sábado:
El Mezrougat - Oued Chinguetti
Programa previsto: Siempre
en el corazón de Adrar, siempre entre el laberinto de dunas, aparecen de vez en
cuando pequeños oasis... Llegamos al uadi Chinguetti donde el pozo nos
permitirá repostar.
Vivaque bajo las estrellas o
en una tienda nómada
La etapa de hoy iba a ser más
corta. Se aproxima el final del trekking al día siguiente y que nos había
comentado Samah que sería la más corta de todas ellas. Además, nos depararía
alguna grata sorpresa.
Así que era un buen momento para
una foto con los camellos y nuestros acompañantes
El paisaje de este día es
mayoritariamente ocupado por espartos y acacias, y a la sombra de una de ellas
hacemos la pequeña parada para los camellos
Y cuando paramos a comer, tuvimos
la gran sorpresa de estos día: agua para refrescarnos y bañarnos en un pequeño
recinto circular. Eso día nuestro guía Samah fue el primero.
Eran las 11,30h de la mañana y
habíamos hecho ya 8,40 km.
El sitio donde nos encontrábamos
se llamaba Lemrayfeg
Se había construido un gran pozo
de agua y la pequeña alberca para que las personas se suministrasen de agua,
disfrutasen un poco de baño, y los camellos bebieran
El pozo tenía una profundidad de
40 metros y mandaba abundante agua de él.
Tengo una anécdota al respecto: el jefe de los camellos
señalándome el pozo, me dice o entiendo “Karant” y en el suelo me dibuja la
palabra “Yo”. Mi conclusión es que él, Karant, es el dueño del pozo o el que
hizo este pozo. Luego le digo a Samah que le diga qué ha querido decirme, y
resulta que lo que me estaba diciendo “karant” es “cuarenta” en francés, para
referirse a la profundidad del pozo, y la palabra “yo” en el suelo no era eso,
si no “40” en números.
Nuevamente un fuerte viento nos
asoló a la hora de la comida, pero esta vez sin arena.
Continuamos nuestra caminata
después de la comida y descanso, y nos encontramos con pequeñas casas de paja
que nos indicaban que nos estábamos acercando a sitios poblados en las
proximidades de Chinguetti donde llegaríamos al día siguiente
Esta zona que ahora atravesamos
se nota que es más lluviosa pues a la abundancia de acacias se ven también
numerosos brotes de ellas
Y como todo los días antes de la
parada para dormir, hay que buscar la leña con la que hacer el fuego
Y en el camino nuevos pozos de
agua, pero esta vez sin alberca.
Acampamos en Qued Chinguetti, al
comienzo o final justo del cauce de este río ahora seco y que sólo lleva agua
en tiempos de lluvia.
Sexto día de Trekking y
último
Día 12 de noviembre,
domingo: Oued Chinguetti - Chinguetti
Programa previsto: En
el recodo de una duna, cuando creíamos estar solos en el mundo, de repente
aparecen los minaretes de la famosa ciudad de Chinguetti, séptima ciudad del
Islam... tres cuartas partes invadidas por arenas, no conserva manuscritos
menos antiguos; está inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Visita del casco antiguo, un museo y una biblioteca (opcional).
noche en albergue: Posada
Caravane., donde nos alojamos y estuvimos muy a gusto tanto por la
habitación como por el baño y su ducha en el misma.
Datos del track:
Distancia recorrida 12,5 km. Tiempo en movimiento: 3h 33´. Alturas: 467
mínima-513 máxima. Desnivel ascenso, 83 ms y descenso 55 ms.
Último día. Lo afrontamos con
gran alegría pues terminaría nuestro duro penar por el desierto, pero nos
quedaría el haber disfrutado de esta maravilla
Se notaba que nos estábamos
acercando a “la civilización”, pues ya eran más numerosos los pozos de agua,
casas… que podíamos encontrarnos en el camino
También vimos restos de antiguas
casas de piedra, que les llaman castros, y que nos indican un pasado duro en
ese entorno
Llegamos a una población, Entkemkemt
Y los niños cuando nos ven salen
a recibirnos esperando algo por nuestra parte, que o bien no llevábamos como
bolígrafos, o bien dinero que nunca hay que darles.
Es época inicial de la recogida
de los dátiles de los que viven muchas de estar personas, y vemos ya los
primeros de ellos secándose al sol
Atravesamos entre las casas de
este pueblo y comprobamos la pobreza en la que viven
Y como en todos los sitios del
mundo, hay zonas que destacan más que otras, como la zona alrededor de la nueva
mezquita
Poco después y en las afueras de
este poblado encontramos en pleno desierto un jeringuilla
Y la vuelta de un recodo,
apareció el minarete de Chinguetti que nos anunciaba que nuestro trakking
estaba a punto de concluir
Y a la entrada de Chiniguetti
posamos con nuestro cocinero que había salido a esperarnos, en foto que nos
sacó Samah
Y aquí terminaba nuestro
trekking, seis días, y un total de 100,6 km hechos.
Nos fuimos al albergue donde nos
esperaba ya Jamal y los conductores de los 4x4 que al
día siguiente nos llevarían de regreso hacia Nouakchott.
Samah nos llevó a nuestras
habitaciones aparte de agua, coca colas, y una caja de zumo de mango, que nos
sirvieron de reconstituyente.
Y cómo no la ducha, ducha después
de seis días, que ya no recordábamos cómo era resbalar el agua por el cuerpo.
Personalmente repetí la ducha de puro vicio.
después de la visita a Chinguetti
Y una estupenda cena nos esperaba
luego, : crema de calabaza, cuscús y pollo
abundante con verduras.
Y nos despedimos de los camelleros
y del cocinero que durante estos seis días habían sido nuestros faros y guías por el desierto.
Días posteriores al trekking para regreso a casa
Necesitas otros dos días para regresar a Nouakchott y emprender el vuelo para regresar.
El primer día fuimos desde Chinguetti hacia el cañón de Amogjar donde admiramos pinturas rupestres
y visitamos uno de lossitios donde se rodó la película “fort saganne”.
Luego nos dirigimos a Atar, la actual capital de la región de Adrar, que alberga el mercado más grande y colorido de toda la región con sus productos exóticos, típicos del comercio sahariano.
Visitamos Azougui, antigua capital de los almorávides que
habitaron España en el siglo XI, y actual lugar de culto por la presencia de la
tumba del Imam EL-Hadrami. Realmente eran unos restos arqueológicos que estaban ya tapados y poco pudimos apreciar.
A comer fuimos a la Presa de Segélile, y nuestra sorpresa fue que para llegar a ella el río se había desbordado por la carretera y hubo que bajar se los 4x4 para tantear si podíamos vadear el río sin problemas.
Y desde allí a nuestro destino
para pasar la noche las Dunas de Yakref
En ellas volveríamos a montar el
campamento con tiendas nómadas y a volver a dormir en el suelo sobre
esterillas.
Distancias: Chinguetti a Dunas:
241,78 km según GPS Mikel´
Al día siguiente, nos dirigimos hasta Nouakchott, donde directamente nos dirigimos a su puerto pesquero para conocerlo, ya que es casi lo ùnico que merece la pena visitar en esa ciudad.
La visita a este Puerto de Pesca
es una experiencia inolvidable, donde se puede ver la descarga de una inmensa
variedad de pescado del atlántico en un mundo bullicioso donde se arremolinan
los que descargan pescado, los mayoristas, las vendedoras, los compradores, los
curiosos,..por la arena de la playa llena de pequeños barcos pesqueros.
A la playa o puerto de los
pescadores, donde cada mañana llegan los cayucos, cargados de pescado para
vender. El espectáculo de gente comprando el pescado, los “burrotaxis” que
suben la compra desde la orilla de la playa, hasta el camino, los pescadores sacando
las barcas del agua, forman un espectáculo fascinante.
La suciedad campa a sus anchas
por este puerto que no es puerto. Los barcos anclan a una distancia de la
playa, donde meten el pesacado en bolsas de plástico y los trasladan en
pequeñas barcas hasta la playa. Allí los niños se arremolinan junto a estas bolsas
esperando que se escape algún pescado, a veces ayudados por los mayores, que
dan con el pie al pescado que asoma por la bolsa, y pueda ser recogido por los
niños. Ingrata tarea la de estos niños, “espigando” para aportar algo en su
casa.
Casi todas las personas que viven
de la pesca y en este puerto pesquero, son senegaleses, ya que Mauritania tiene
poco litoral marítimo y no están acostumbrados a este oficio. Una gran
algarabía de niños, mujeres y hombres, junto a los barcos anclados en la playa,
reflejan el vivir de estas personas
Distancia: Azougui –
Nuakchott: 328,07 km según GPS Mikel
Y así terminamos nuestra estancia en Mauritania. Comimos en el puerto un arroz con pescado que comimos en la propia calle, en el suelo, sobre una esterilla, y junto a una mujer que allí mismo preparaba la comida. No esperen restaurantes al uso.
Leer tu recorrido y experimentarlo en mí mismo es automático. Revivir esa dureza nos lleva a apreciar mucho más a las personas que viven en ese entorno y que con poca cosa son felices. Un placer Juan Carlos devolver a espiarte a través del Google Maps otra vez
ResponderEliminarGracias como siempre Pepe, por leerme y tus gratos comentarios. Un placer
EliminarJuancar, la envidia es sana a veces. Te envidio porque yo sería incapaz y tu forma de contarlo además es bestial
ResponderEliminarGracias Juan Luis, al final es cuestión de atrevimiento, aunque he de reconocerte que la edad empieza a pesar
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